Categoría | Inmobiliaria

Cómo enfriar una casa de ciudad

 

Casa de ciudadCuando llega el verano y los termómetros comienzan a subir, enfriar una casa de ciudad puede resultar una labor complicada. El sol radiante y las altas temperaturas pueden hacer realmente insoportable permanecer en el interior de un piso o una vivienda adosada.
Las viviendas situadas en pisos altos, sobre todo los áticos, así como las fachadas que reciben la luz del sol a mediodía son los que más sufren los efectos del calor. Los métodos de construcción, que hasta hace pocos años no seguían criterios de eficiencia energética, también inciden en la sensación de calor, ya que unos muros finos y unas ventanas mal aisladas introducen el calor en la vivienda.
El método más rápido y eficaz para enfriar una casa de ciudad es sin duda el aire acondicionado. Estos aparatos son cada vez más económicos y fáciles de instalar, aunque su uso hará subir notablemente la factura de la luz. Por otro lado, los expertos en salud recomiendan no abusar del aire acondicionado, sobre todo mientras dormimos, ya que pueden resecar las vías respiratorias, provocar resfriados y dolores de cabeza. Lo mejor es usarlo de forma intermitente y nunca por debajo de los 21º.
Si decidimos renunciar al aire acondicionado, hay toda una serie de trucos y recomendaciones para refrescar una casa de una ciudad como Barcelona durante el verano. En primer lugar, hay que evitar que el sol incida directamente en el piso, sobre todo en las horas centrales del día. Para ello, podemos utilizar toldos y persianas, para mantener las habitaciones frescas y en penumbra. Por su parte, las ventanas de aislamiento y doble cristal, además de ser muy prácticas en invierno, también pueden ayudarnos a no perder el frescor de la casa en verano.
El ventilador es la alternativa más sencilla y económica al aire acondicionado. Los ventiladores portátiles o de mesa y, sobre todo, los de techo, mueven el aire caliente consiguiendo crear una brisa refrescante dentro del hogar. Son especialmente recomendables para dormir de forma sana y confortable en las noches tórridas de verano.
Otros consejos que pueden seguirse a la hora de enfriar el piso en verano son, por ejemplo, evitar el uso excesivo de electrodomésticos y aparatos electrónicos. El horno, la lavadora, la vitrocerámica o el ordenador producen vapor y aire caliente, que quedan atrapados en el interior del hogar y hacen que suba la temperatura de éste.
Por otro lado, nada mejor que un ambiente decorativo ligero y fresco para sentirse más cómodo en un piso de ciudad en pleno en verano. Para ello, podemos cubrir camas, sofás y almohadas con colchas y fundas finas de colores claros, mejor si son de lino o algodón. En verano es mejor olvidarse de alfombras, cortinas gruesas y faldas de mesa; cámbielas por esteras de fibras naturales, visillos vaporosos y telas ligeras.
Si disponemos de una terraza o balcón, decorarlos con plantas es una buena idea, ya que limpian y refrescan el aire. También se pueden situar flores y macetas en diferentes zonas de la casa que, por lo menos, ayudan a crean un ambiente natural y fresco.
A última hora del día, cuando el sol se haya ocultado, abra las ventanas de su casa para provocar una ventilación cruzada, sin duda la mejor forma renovar el aire y refrescar el ambiente, preparando el piso para disfrutar de una suave noche de verano.

Un Comentario to “Cómo enfriar una casa de ciudad”

  1. Sudar la gota gorda dice:

    Gracias a mis años de experiencia viviendo en casas sin aire acondicionado y en localidades con clima continental, de veranos secos y calurosos, e inviernos frescos-fríos con escasa pluviometría, puedo decir que la mejor forma de enfriar una casa en la ciudad es olvidarte de la casa durante el día en las tórridas jornadas del verano. El mejor invento de la economía capitalista son sin duda los centros comerciales provistos de potentes equipos de climatización, que ofrecen a sus usuarios de manera totalmente gratuita, que no altruista. Estos centros ofrecen también al usuario hilo musical, si bien frecuentemente interrumpido por abyectas locuciones de las supuestas ofertas de productos del supermercado en cuestión. Podríamos considerar este inconveniente como una mal menor, de sobra compensado con el bienestar y el ahorro de sudor conseguidos.

    De noche la cuestión es diferente e incluso se torna más complicada, debido a los incomprensibles horarios de estos centros, que se empeñan en cerrar a las 22h, aproximadamente. Comienza entonces una batalla para encontrar la terraza perfecta: entiéndase, desprovista de viandantes ataviados con camisetas sin mangas o bermudas del peor estilo – tal vez piensan que la calle es su cancha de baloncesto). Es a partir de la madrugada cuando estas terrazas se hacen soportables. el calor de Agosto que ha derretido el asfalto y los adoquines durante todo el día comienza a ceder el paso a un tibio frescor, aderezado por una helada cerveza y unas aceitunas con tripa de anchoa.

    Es entonces cuando toca volver a casa y darte cuenta de que te has olvidado de dejar alguna ventana un poco abierta durante todo el día, con lo que el ambiente generado por los ladrillos de la pared recalentados y recocidos al sol del estío es difícilmente soportable. Tan difícil como cierto es que al día siguiente te toca madrugar.

    Es momento pues de abrir todas las ventanas, dejar el frigorífico abierto, volver a salir a la calle y tratar de encontrar un garito donde hacer tiempo hasta que el ambiente caldeado de tu hogar deja paso a un fugaz frescor a eso de las seis de la mañana, cuando ya es posible dormir. O sería posible, pero es hora de levantarse. El sol está a punto de salir y tu odisea veraniega no ha hecho más que comenzar. Suena el despertador, te levantas sudado como un pollo y la ducha no evitará que los sobacos de la camisa te delaten: eres un pringado que trabaja en verano.

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